RIO DE JANEIRO, Brasil.- El malestar de cientos de miles de brasileños contra el presidente Jair Bolsonaro es cada vez más pronunciado. Esta semana, el mandatario enfrentó los peores cacerolazos de su gestión en las principales ciudades del país.
Mientras Bolsonaro destacaba en su discurso por cadena nacional el crecimiento económico del primer trimestre, la vacunación contra el coronavirus y aprovechaba para fustigar las cuarentenas y defender la organización de la Copa América, el ruido de las cacerolas se hacía escuchar en regiones centrales y periféricas de San Pablo, la mayor ciudad de Brasil y de Sudamérica, en regiones de Río de Janeiro, Belo Horizonte, Brasilia, Porto Alegre, Salvador, Recife y otras capitales de estado, según CNN Brasil, BandNews y GloboNews, las tres principales cadenas de noticias de televisión por cable.
El mayor cacerolazo de la gestión de Bolsonaro ocurrió apenas cuatro días después de las manifestaciones masivas opositoras que reclamaron su renuncia y cuando Brasil registró 95.000 contagiados en un día, récord desde el 25 de marzo pasado, mientras ocurría el colapso hospitalario. En más de 200 ciudades de Brasil, manifestantes reclamaron que se someta a un juicio político al mandatario, con carteles que rezaban: “Fuera Bolsonaro” y lo acusaban de genocida, por el mal manejo de la pandemia, que dejó más de 460.000 muertos en Brasil.
En la comisión del Senado que investiga a Bolsonaro, las audiencias se convirtieron en un recuento público de la negligencia del mandatario. Incluso, se escuchó el testimonio de un ejecutivo del laboratorio Pfizer, que dijo que -el año pasado- la compañía se contactó con el gobierno de Brasil para acordar la entrega de vacunas, y no recibió respuesta por dos meses. En varias oportunidades, Bolsonaro apostó por remedios como la cloroquina, un antipalúdico, como política pública para evitar mantener el confinamiento.
Las audiencias se realizan mientras Brasil se acerca a los 2.000 muertos por coronavirus por día, con el país a la espera de la tercera ola de la pandemia y el sistema público de salud al borde del colapso.
“La campaña de vacunación es un caos, y lo que aún funciona, lo hace a pesar de Bolsonaro”, dice periodista Jon Kirby, el corresponsal del portal Vox. Un poco más del 10% de la población recibió la vacunación completa, según datos de la Universidad Johns Hopkins.
Las encuestas de opinión sufieren que el apoyo a un “impeachment” es cada vez mayor: 57% está a favor, 11 puntos más que hace tres meses.
El manejo de la pandemia es uno de los escándalos que enfrenta el presidente de Brasil, y que van desde acusaciones de asesinato en las que están involucrados sus hijos, hasta una denuncia contra el ministro de Medio Ambiente, por contrabando ilegal de madera del Amazonas.
Entre los movilizados de esta semana había mujeres, estudiantes y trabajadores sindicalizados, que reclaman por la crisis económica y medidas de cuidado contra la pandemia.
Ante estas denuncias, Bolsonaro se mantiene desafiante. En su discurso por cadena nacional, el miércoles, tras informar que el Ministerio de Salud entregó 100 millones de vacunas a estados y municipios, el jefe del Estado volvió a cargar contra las cuarentenas y medidas de prevención contra el contagio del virus y dijo que su gobierno no es responsable por el desempleo y la falta de comida en la mesa de los brasileños.
“No obligamos a nadie a quedarse en su casa, mi gobierno no cerró el comercio, no cerró iglesias o escuelas o le sacó el sustento a millones de trabajadores informales”, dijo el mandatario, quien destacó el auxilio de emergencia dado a los más pobres en la pandemia el año pasado.
También celebró el aumento de la economía del 1,2% en el primer trimestre respecto del último de 2020: “Nuestro PBI tiene una proyección de crecimiento mayor a 4% este año”, dijo. (Télam-Especial)